Abanicos

Abanicos

El uso del abanico es muy común en España, sobre todo ahora que llega el calor siempre conviene tener uno en bolso.
El abanico nace en Egipto primero y se desarrolla en Oriente llegando a nosotros hace muchos, muchos siglos. Al principio el abanico lo usaban tanto los hombres como las mujeres, luego fueron las mujeres las que se apoderaron de la exclusividad y ahora ya tanto hombres como mujeres dan buen uso de ellos.
Hay que destacar que el de hombre es más pequeño que el de las mujeres y suelen ser más sencillos y discretos.
En la época que era exclusividad de las mujeres, se llegó a hacer un lenguaje del abanico, era un lenguaje cifrado.
Cuando una se abanicaba rápidamente y miraba a los ojos quería decir que “lo amaba con locura”, por el contrario era lento el movimiento era “que estaba casada y no le interesaba”. Si una mujer lo dejaba caer delante de un hombre le daba a entender “que le pertenecía”, si lo apoyaba en el pecho a la altura del corazón “te amo”….
En España tenemos grandes creadores de abanicos, y nuevas promesas que le dan un toque nuevo al abanico clásico.

Gil Bea

Gil Bea es una artista que comienza sus primeros pasos con el óleo y que más tarde pasará a la acuarela, además une la acuarela con la seda creando verdaderas joyas. Crea diversos productos todos basados en la técnica de la acuarela sobre seda, así podemos encontrar pañuelos, cuadros broches… y abanicos. Los abanicos al igual que el resto de piezas están pintados a mano en seda y la madera que utilizan es de peral.

 

Pepitina Ruiz Seda

Pepitina Ruiz seda, es una empresa-taller que se dedica también a trabajar sobre seda utilizando técnicas antiguas con materiales naturales. También realiza pañuelos, mantones, regalos… y los abanicos, que están hechos a mano con seda 100% natural y para las varillas utilizaba maderas nobles como Palosanto, Peral o Bocapí.

 

 

Almudena del Pozo

Almudena del Pozo es otra artista que trabaja la seda en distintas calidades como la gasa, pongé, crepe georgette y crepe de china. Utiliza técnicas artesanales, como la pintura a mano, fijación y acabado del color en la seda. Y al igual que las anteriores realiza también fulares, pañuelos y abanicos. Montados en madera de peral.

 

 

 

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