Carta a …

Carta a …

Querido Primo,
Muchas veces no sabemos como expresarnos porque tenemos tantas cosas que decir que no somos capaces a decirlas bien y todas sin olvidarnos de algo, por eso te escribo esta carta abierta, para que a alguien que la lea le pueda servir para reflexionar y tu te des cuenta que nosotros siempre puedes contar.
Hace unos meses nos diste un gran susto, todos estuvimos muy preocupados por tu vida, yo le pedía a Dios que lo que fuera, que fuera para tu bien, porque no sabía cual era la mejor solución en ese momento de tu vida y que iba a ser de ti.
Sólo espero que todo ese avatar que nos hiciste pasar  y que pasaste de hospitales hayan servido para que nos des una lección de vida, de lucha y de volver a nacer.
Has vivido la vida con una intensidad vertiginosa en algunos momentos te he seguido, pero en la mayoría no he podido por la velocidad que llevabas, o no podía subirme a tu coche, o no me dejabas subirme, pero siempre has sabido que estaba a tu lado, que me tenías para cualquier adversidad o no y “creo” que yo también podía contar contigo. Creo que el cariño que siempre nos hemos tenido, nos tenemos y tendremos, pase lo que pase nunca se destruirá, porque aunque no siempre haya aplaudido tus actitudes, una es tu comportamiento y otra eres tú.
Ahora que ya lo has vivido, sino todo, casi todo en esta vida, y en mitad de tu camino, has hecho un gran parón, yo diría que un frenazo en seco. Ahora te toca volver a arrancar, pero con más dificultades, con más obstáculos pero espero que con la ilusión que siempre has tenido en la vida. Con la ilusión con la que has emprendido un montón de cosas, que enumerarlas sería difíciles, creo que hasta para ti. Pero si algo destacamos todos de ti es esa ilusión que ponías en todo lo que emprendías, a veces no salían como debían, otras sí y otras no llegábamos a verlas, pero la ilusión siempre estaba ahí.
Ahora todo es más duro, pero espero que con todos aquellos recuerdos que tienes, que te han quedado y que nosotros te iremos contando, puedas utilizar todos los recursos que tienes en este momento, que aunque parezcan muy pocos o casi nulos son muchos, puedas reanudar el camino con la misma ilusión, y sobre todo, que todas tus experiencias del pasado, tanto las buenas como las malas, puedan servirte a ti y sobre todo a otros para poder seguir tu camino, y puedas ayudar a aquellos que estén perdidos, aquellos que necesiten ver el camino que seguir, y como se suele decir “la experiencia es un grado” y “más sabe el diablo por viejo que por diablo”.

Para todo esto no estás sólo y creo que eso lo has comprobado todos estos meses en el hospital y fuera de él, donde tus amigos, tu familia, aquellos que son de verdad, te han apoyado sin pasar factura, de una forma incondicional, estando ahí día tras día, y ahora llamándote y apoyándote. Porque si algo siempre has sido es un buen amigo, incluso hasta un buen “primo” en algunas ocasiones.

Pero también necesitamos que pongas tú de tu parte te queda mucho camino por andar, y aunque tienes que ir despacio, hay que caminar todos los días un poquito y no dejarse abatir por el cansancio y por la desgana.

Y día tras día comenzar de nuevo, y si te caes no te preocupes ya sabes lo que es caerse y levantarse de nuevo, todos nos caemos y nos levantarnos, y tu cuentas con nosotros si nos quieres como muletas.

Además tienes la suerte de contar además de todos los que te he enumerado antes, con dos joyas que necesitan tu apoyo, necesitan tus palabras, tu cariño, tu amor, tu sabiduría y tus consejos.

Espero verte pronto arriba, alegre, como siempre has sido, haciéndonos reír con tus ideas ingeniosas, con los demás riendo, jugando y pasándolo a ratos bien y a momentos regular, pero unidos, porque aunque muchas veces la distancia nos ha separado siempre nos volvemos a encontrar.

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