Humildad

Humildad

Cuando oímos la palabra Humildad, muchas veces pensamos en “pobreza”, “rendirse”, “modestia”…. Pero la palabra Humildad es mucho más que eso.

Muchas veces nos dicen: “Cuanto más alta se alza la estatua, tanto más duro y peligroso es después el golpe en la caída”.

En la vida debemos ser humildes, pero de “sensatos“, personas que no vamos por la vida “altaneras”, sino “gachas”, que vamos por la vida aprendiendo de todo lo que nos rodea, desde el más bajo hasta el más alto.

Un ejemplo a seguir son esas personas que vemos tan inteligentes, cómo especialistas médicos, que están todo el día estudiando, investigando…, aprendiendo cosas nuevas, que nunca dejan de aprender.

Nosotros tenemos que ser como esos “doctos”, que hasta el final de sus vidas están aprendiendo porque si dejasen de aprender dejarían de ser doctos.

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Para poder aprender debemos estar abiertos a las nuevas enseñanzas, a las cosas, a las personas que nos rodean, no debemos ser testarudos y creer que de esto o de aquello no podemos aprender, porque muchas veces nos dan puntos de vista diferentes a los nuestros que nos ayudan a dar luz a nuestras vidas.

Ser humilde también significa saber rectificar, saber ceder, muchas veces olvidarnos de nosotros mismos y poner a los demás delante de nosotros. Humildes pero dignos, libres, personas con unos ideales, pero que sabemos comprender a los demás y aprender de los demás, que no por ser o tener más somos mejores al resto.

Dejamos de ser humildes a menudo porque muchas veces nos cuesta, porque nos queremos imponer al resto, porque lo que yo digo es la “verdad”, porque insistimos sin desatino, porque muchas veces me quiero salir con la mía.

2fd7fc178c73357f9c9e82ee33773a30Porque muchas veces utilizamos nuestra persona como ejemplo de lo bien hecho, o al contrario nos rebajamos para que nos alaben el resto. O nos excusamos con falsas razones cuando metemos la pata, y con tal de no verlo nos tapamos a nosotros mismos.

Aunque creo que lo peor que puede haber por falta de humildad es la envidia, el que te duela cuando alguien puede ser “mejor” que tú. Muchas veces necesitamos que nos regalen el oído para poder sentirnos bien, sino no podemos ser felices.

Esa envidia nos lleva al deseo de destacar por encima de los demás y nos llenamos de auto-alagos a la hora de hablar con los demás, y si en caso de que algo nos faltase nos sentiríamos humillados, nos avergüenza hacer trabajos que consideramos menores.

Necesitamos trabajar todos estos temas, para salir de esa angustia de necesitar ser alabado y ensalzado para poder mostrarse a los demás, porque sino no nos atreveríamos y esto sólo se consigue a través de la Humildad, el que consigue ser humilde de verdad, es aquel que de verdad consigue la felicidad, consigue sus objetivos y no hace mal.

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