Móviles!!!

Móviles!!!

Pensando en lo que iba a escribir hoy, me han llamado tres veces a mi móvil!!!, cada vez que me ponía a “pensar”, llamada!!!, del que va en coche y la carretera se le hace larga, de la que se acuerda de una anécdota graciosa, el que se me olvidó algo pero en este momento no me acuerdo…

telefono2

No es la primera vez que me planteo si estamos haciendo buen uso del móvil, y lo que es peor, si tendríamos que tener un manual sobre cómo y cuándo utilizar el móvil. Pero como la Educación la mayoría de las veces es sentido común, otras (menos) costumbres o tradiciones, analicemos cuándo y cómo lo utilizamos para ver si lo estamos haciendo bien.

No sabemos estar sin el móvil, generalizo (siempre hay excepciones), cuando vamos a entrar a un sitio en el que lo tenemos que poner en silencio, lo primero que hacemos mientras vamos entrando es si tenemos algún mensaje sin leer, y lo primero que hacemos en cuanto volvemos a salir por la puerta es ver si hemos recibido algún mensaje en ese tiempo, ya sea 30′ o 5′.telefono1

Explicándoles a niñas jóvenes, sobre el uso del móvil, lo primero que les decía antes de comenzar la sesión, es que guardaran los móviles porque para una persona estar hablando y con gente mirando el móvil es frustrante, y les decía que se pusieran de la otra parte, que les parecía a ellas.

También les comentaba que cuando uno va a comer o a cenar a algún sitio ó en casa, los móviles hay que apagarlos, a no ser que seas un médico de urgencias y estés esperando para hacer una operación a corazón abierto.

Entre otras cosas que les contaba, y yo que soy bastante adicta a todas las nuevas tecnologías, les decía que yo tuve mi primer móvil a los 23 años y que hasta entonces no había tenido ninguna necesidad, nos comunicábamos perfectamente, estábamos bien informados, no teníamos ningún trauma por no ir con móvil y sobre todo íbamos menos estresados por la vida, y no enganchados a un rectángulo planito que no que no paramos de mirar.

Si tuviese que elegir entre mis 20 con o sin, volvería a elegir sin móvil, eso si ahora ya no soy capaz de prescindir de él.telefono3

Además como os decía al principio, alguna vez cuando llamáis pensáis en lo que estará haciendo el otro, cuando llamábamos antes, era a una casa, preguntábamos si estaba y si se podía poner, ahora damos por supuesto en que como lleva el móvil consigo nos van a coger al segundo y que esté en donde esté nos van a atender.

Reflexiones sobre todo esto e intentemos hacer pequeñas curas “sin” teléfono, y sobre todo enseñemos a nuestros hijos que se vive igual “con” que “sin”.

Guardar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *