Como aprender a mentir

Como aprender a mentir

Siempre dicen que la Mentira tiene las patitas muy cortas, es cierto, y antes se pilla a un mentiroso que a un cojo, pero más interesante es saber ¿cómo aprendemos a mentir?

Una lección que me han dado hace poco, y yo soy la primera que si hay algo que no soporto en mi casa, incluso en mi misma es la mentira, prefiero omitir que mentir!!!

La Mentira

Pero lo que os decía, una lección que me han dado hace poco es que nuestros hijos aprenden a mentir por nuestra culpa, no porque les digamos grandes mentiras y lo sepan, ni mucho menos, sino porque con nuestras pequeñas mentirijillas, a las cuales no les damos importancia, acabamos haciendo la mentira como algo que puede ser correcto y estar dentro de nuestro proceder habitual.

Y es que todo comienza con una llamada de teléfono: “es la …. (cada uno que piense en alguien suegra, tía, amiga….)”, lo coge tu hijo y tu que por el número en el display ya sabes quien es, le empiezas a hacer señas a tu hijo, diciéndole, ¡no estoy!, ¡dile que estoy con los pequeños!, ¡estoy en el baño!…. y un sinfín de pequeñas mentiras.

Cuando ese niño llega a la adolescencia y te dice que va a casa de … (un amigo, biblioteca…) a estudiar, igual va a casa del amigo pero a jugar, hasta ahora tampoco es que la falta sea tan grave.

La Mentira

Pero y llega al matrimonio, …. prefiero no poner ejemplos, (cada uno que elija uno) pero igual también se miente y por esa mentira puede ser la culpable de la ruptura del matrimonio. Pero si rebobinamos un poquito y hacemos examen de conciencia que es de las cosas más sanas que hay, y si preguntamos a su mujer: ¿si alguna vez mintió a sus padres para irse con el novio?, si alguna vez ¿les dijo que iba a casa de una amiga y era con su novio?, y si alguna vez ¿les dijo que iba de viaje con más amigos e iban solos?…. etc, etc.

Todo son pequeñas mentiras, son tonterías que sueltas, no les das ninguna importancia, pero que si las unes acaban haciendo una gran mentira, y lo peor es que no podremos reprochar a los demás, bien sean hijos, marido, parientes, amigos…, que nos mientan, porque nosotros sin querer lo hemos hecho antes, y ellos no aprenden a mentir sino a ocultar la verdad.

La Mentira

Es una gran lección que muchas veces no nos paramos a pensar, pero que con nuestros actos estamos dando ejemplo y a veces no es bueno para los demás. Tenemos que tener en cuenta cada acto que hacemos, por supuesto que siempre una mentira piadosa a veces nos salva de ponernos colorados, pero hay que tener cuidado no utilizarlo como recurso, porque cuando un rol entra en nuestras vidas, se acaba haciendo habitual y lo acabamos viendo normal.

No nos centremos en que los niños mientan sino en preocuparnos sobre cómo aprenden a mentir y dónde generan esos hábitos tan negativos.

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